viernes, 18 de agosto de 2017

EL CANTÓN MURCIANO

https://www.infolibre.es/noticias/verano_libre/2017/08/10/rebelion_cantonal_68459_1621.html

DETRÁS DE LA HISTORIA

La rebelión cantonal, el movimiento que precipitó la caída de la I República

  • La proclamación del cantón de Cartagena generó tensiones que socavaron la capacidad del Gobierno para frenar el golpe de Estado que acabaría con la República federal
  • Este agosto infoLibre recupera personajes y acontecimientos que, desde la sombra, han marcado la historia de España

Publicada 10/08/2017 a las 06:00Actualizada 09/08/2017 a las 19:54  
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Caricatura que muestra a Pi y Margall (centro) desbordado por el federalismo (1873).
Caricatura que muestra a Pi y Margall (centro) desbordado por el federalismo (1873). 
Revista 'La Flaca'
El día 12 de julio de 1873, unos 30 hombres entran en la guarnición militar de Cartagena para proclamar el cantón de Murcia. Daba así comienzo lo que ha pasado a la historia con el nombre de "rebelión cantonal". La revuelta se producía meses después de la proclamación de la Primera República española, el 11 de febrero de 1873, tras la abdicación ese mismo día del rey Amadeo de Saboya. El Gobierno de la República federal fue incapaz de resolver el conflicto con el cantón ni política ni militarmente, lo que lo haría vulnerable al golpe de Estado que acabó con la República.

Las cortes españolas de este periodo estaban fragmentadas, aunque hubo bastante apoyo parlamentario a la proclamación de la República. Sin embargo, pronto empezarían los problemas: un sector de las cortes, los denominados "intransigentes" o "radicales" exigían un modelo de República federal, y querían implantarlo desde abajo hacia arriba, es decir, proclamando primero los distintos cantones o "Estados" —con un modelo similar al estadounidense—, para posteriormente redactar una Constitución.

Esta falta de acuerdo entre los parlamentarios que querían construir la República "desde abajo" y el Gobierno, liderado en ese momento por Francisco Pi y Margall, llevaría al conflicto armado entre ambas facciones. Inicialmente hubo revueltas en pueblos de Andalucía, pero la verdadera rebelión comenzaría en Cartagena.

Estaba previsto que ese mismo día 12 de julio llegaran a la ciudad refuerzos militares leales al Gobierno, así que la revuelta podría haber acabado en ese mismo momento y con un baño de sangre. Pero los rebeldes controlaron rápidamente el fuerte, y poco después, los buques militares establecidos en el puerto de Cartagena empezaron a expresar apoyo a la rebelión, principalmente por las exigencias de los marineros. Desde el fuerte y en los barcos se empezarían a izar banderas totalmente rojas, convertidas en el símbolo del cantón, que rápidamente se extendería por la región. Quedaba constituido el cantón de Murcia.

El intento de expansión

Antonio Gálvez Arce, Antonete para sus contemporáneos, era un diputado murciano muy respetado por los federales que se presentó en la ciudad junto al gobernador civil de la región. Ambos aconsejaron a las autoridades municipales que dimitieran, ya que las calles de la localidad se habían volcado en apoyo a los rebeldes. Así, los partidarios del cantón se hacían con el control de la ciudad, y Gálvez fue nombrado comandante generalde todas las fuerzas militares de Cartagena y líder del cantón de Murcia.
   La respuesta del Gobierno central de Pi y Margall fue militar. Varios generales fueron convocados para atacar a los rebeldes y poner fin a la situación. Los barcos cartageneros fueron declarados "piratas"por el Gobierno central, por lo que cualquier nación podía detenerlos. La respuesta de Gálvez es colocar al frente de las tropas cantonales al general Contreras y nombrar a un líder del cantón de Cartagena, que queda separado del de Murcia, más extenso.

El objetivo de la insurrección en Cartagena no era tanto la "independencia" de la ciudad como que esta era fácilmente defendible una vez tomada, y estaba en una posición estratégica ideal para extender el cantonalismo. Cuando el control de la ciudad fue total, los barcos atracados zarparon hacia Alicante para apoyar a los rebeldes cantonales de allí. Uno de ellos, el buque Vitoria, fue detenido como "pirata" por un almirante alemán frente al puerto de Cartagena, por lo que el apoyo a Alicante no se produjo como los cantonalistas querían.

Entretanto, la situación es imposible de controlar para el Gobierno central, lo que fuerza la salida de Pi y Margall y la llegada de Nicolás Salmerón a la presidencia. Este es uno de los elementos más característicos de la Primera República española: la corta duración de sus gobiernos a causa del caos político y el clima de violencia y revueltas, y la incapacidad de los gobernantes para atajar estos problemas. Decenas de localidades se habían declarado independientes en el convulso 1873: Cádiz, Málaga, Motril, Tarifa o Valencia, entre otras. Sin embargo, la mayoría de esos cantones fueron disueltos a los pocos días de su proclamación.

Las fuerzas cartageneras intentaron extender la insurreccióny fortalecer su posición. Aparte de su intento de apoyo a los cantonalistas de Alicante, el 5 de agosto 2.500 efectivos se dirigen a Hellín y posteriormente a Chinchilla (ambas localidades en Albacete), para tratar de exigir su adhesión a la causa cantonal y bloquear el ferrocarril. Pero el general Martínez Campos (en esos momentos leal al Gobierno, pero que es conocido por poner fin a la República poco después) y el general Salcedo les salieron al paso y acabaron con los efectivos cantonales. Martínez Campos avanzó hacia la ciudad de Murcia y el cantón murciano quedaba extinguido en cuestión de días. Solo quedaba Cartagena.

Asedio y caída

Tras la toma de la ciudad de Murcia, Martínez Campos avanza hasta Cartagena y se encuentra una fortaleza preparada para su llegada, por lo que la rodea y comienza el sitio de la ciudad, que poco después es acompañado de un intento de bloqueo marítimo. El sitio duró meses, y los sitiados intentan en varias ocasiones romperlo con escaso éxito en el mar y nulo en tierra.

La situación se estanca, y el caos en el resto de España está extendido: los carlistas se han rebelado en el norte y en el área de Valencia, que además de las intentonas cantonales cuenta con grupos de obreros reclamando sus derechos con huelgas que pronto se tornan violentas. Los cantones andaluces han sido despuestos, pero la paz aún está lejos. La zona norte de la Península también cuenta con sus propias revueltas en una especie de todos contra todos entre carlistas, tropas gubernamentales y obreros. Con este clima llega a la presidencia del Gobierno Emilio Castelar, que aplicará con más dureza si cabe la política de su antecesor: acallar a los rebeldes con las armas.

Cartagena fue bombardeada día tras día desde el 25 de noviembre, pero los cantonales no se rendían. Lejos del asedio, la posición de Castelar era cada vez más débil: entre los políticos se dudaba de su verdadera lealtad a la idea de República por algunas de sus decisiones, como retomar contactos con el Vaticano. Así, el día 3 de enero Castelar se vio forzado a dimitir, y cuando las Cortes se disponían a elegir a su sucesor (un republicano federal: Eduardo Palanca Asensi), se repitió lo que fue la tónica del siglo XIX español: un golpe militar.
  El general Pavía rodeaba el Congreso e imponía un Gobierno de "concentración" (del que quedaban excluidos los republicanos federales), al frente del que pronto se situaría el general Francisco Serrano. Aunque Alfonso XII no llegaría a España hasta finales de 1874, la República ya había dejado de existir, ya que Serrano impuso una dictadura que 12 meses después concluiría con el regreso de la monarquía borbónica.

El 12 de enero de 1874, las tropas gubernamentales entran en Cartagena a aceptar la rendición de una ciudad que había sufrido 48 días de bombardeo constante. Los cantonales, al recibir la noticia del golpe de Estado de Pavía, de la formación del nuevo gobierno centralista y contrario a la idea de la España federal, y conscientes de que no quedaba ningún otro cantón que les apoyara, se rinden. Concluían así los seis meses de vida del cantón de Cartagena, y menos de un año después acababa la Primera República española.

lunes, 17 de julio de 2017

Con Paco Griéguez, un deportado murciano

Murcia rinde homenaje a Paco Griéguez, uno de esos murcianos deportados a los campos de exterminio nazis que aún sobrevive
e-mail de MurciaDiego Jiménez
Miembro de la Asociación Memoria Histórica de Murcia
Una de las deudas pendientes de la democracia, para restaurar la Memoria y la compensación a las víctimas del fascismo, es el homenaje a los miles de españoles que, desde territorio francés, fueron deportados a los campos de exterminio nazis. Para darnos una idea de lo que supuso aquel infierno para muchos republicanos, cabe decir que de las 10.000 personas deportadas a esos campos de la muerte, sobrevivieron menos de la mitad. La Región de Murcia aportó 520, y sólo sobrevivieron 235, entre ellas, 32 de Murcia capital.
Paco Griéguez y su mujer, con el autor de la crónica
El pasado día 29 de junio, el pleno del Ayuntamiento de Murcia, a instancias de la Asociación de Memoria Histórica de la ciudad, aprobó por unanimidad de todos los grupos políticos una declaración institucional en homenaje y recuerdo a los 85 murcianos de la capital deportados a esos campos de exterminio nazis, desde 1941 hasta la liberación de los mismos, en mayo de 1945. El acuerdo municipal incluye la colocación de un monolito, en un lugar por determinar, y el homenaje a uno de esos murcianos que aún sobrevive: Francisco Griéguez Pina (Paco, para los amigos), que junto a su mujer, Juana, vive en una pequeña localidad del sureste francés, Gardanne, cercana a Marsella.
Aprovechando mi viaje por tierras francesas, decidí acercarme para conocerle personalmente. Paco nos esperaba. Al llegar, una sorpresa: la placa honorífica que la Asociación de Memoria Histórica de Murcia le había remitido, que incluía una leyenda en reconocimiento a la resistencia y lucha de este superviviente del genocidio nazi contra el fascismo, se encontraba allí, sobre la mesa del salón de la casa. Tras el saludo, el intercambio de regalos fue mutuo: en el transcurso de la conversación, Paco me obsequió con libros personales sobre ese campo del horror que quería que yo custodiase. Uno de ellos, Histoire de Mauthausen, del deportado José Borrás, una edición especial para él de junio de 1989. Nuestro regalo fue una simbólica bolsa de limones de la huerta murciana.
Al estallar la Guerra, y con apenas 18 años, Paco se alista voluntario en el Ejército republicano, en la compañía Ángel Pestaña, donde, según me cuenta, coincidió con varios jóvenes de Bullas. Luchó en la batalla del Jarama, que, según él, fue un infierno en el invierno, por el barro y el frío.
Tras la caída de Barcelona en febrero de 1939, comienza el éxodo imparable de civiles y militares republicanos a territorio francés. Más de medio millón de personas (entre ellas, el poeta Antonio Machado y su madre) son recluidos, más que alojados, en campos de triste recuerdo, inicialmente sin barracones, al aire libre, en Argèles sur Mer (foto superior), en Saint Cyprien, en Le Barcarès, y otros.
Paco estuvo en estos dos últimos. Pronto, sin embargo, se enrolaría en el Ejército francés. Tras la ocupación nazi de Francia, fue hecho prisionero, pero, en castigo a su condición de republicano, es conducido, como muchos otros, al campo de Mauthausen, donde permaneció cuatro años, hasta su liberación en mayo de 1945.
La conversación transcurre en el salón de su casa, con Paco sentado sobre el sillón, porque, me dijo, “me fallan las piernas, aunque no la cabeza”. Va a cumplir los 99 años el próximo octubre, pero conserva gran lucidez mental, una memoria envidiable y hace gala de un contagioso buen humor. Sus vivencias de ese campo del horror se entremezclan con otras más gratas, como cuando recordaba, con un halo de nostalgia, su trabajo de joven en aquella juguetería de la calle de la Aurora, de Murcia, o su traslado al Ranero, desde Fortuna, tras la muerte de su padre, guardia civil.
“Hoy, a más de setenta años de aquella experiencia, aún tengo pesadillas. Sueño con ese campo”, confiesa con la voz entrecortada por la emoción. Califica de ‘animales’ a los jóvenes miembros de las SS. Un día estuvo a poco más de dos metros de Heinrich Himmler, líder nazi que, junto a Ramón Serrano Súñer, colaboró en el acercamiento diplomático de Alemania y la España de Franco.
Prisioneros en Mauthausen
Según Paco, el paso que mediaba entre la muerte en Mauthausen o la supervivencia tenía que ver con la fortaleza física y mental, un destino afortunado, fuera de la horrible cantera que tantas víctimas ocasionó, o la suerte de no ser uno de los elegidos para la tortura en público y el ajusticiamiento delante de los demás. Recuerda varias cosas más: que, al abandonar Mauthausen su peso era de 35 kilos; la triste suerte que le cupo a un oficial ruso, asesinado como muchos otros, con un método infalible: a veinte grados bajo cero, se le roció con agua tibia y allí, inmovilizado, apareció convertido en una estatua de hielo al día siguiente…junto con otros recuerdos más agradables, como la buena comida en el hotel de París, donde fueron conducidos tras su liberación, en contraste con la escasez del pueblo parisino, por lo que no dudaron en ofrecer bocadillos a esos hambrientos habitantes; la exigencia de una ración de tabaco bueno, pues el que les ofrecían era de picadura; su destino casual, sin conocer francés, como encargado en una fábrica de Marsella…
Imposible relatar dentro de los límites de un artículo como éste todas sus experiencias, pero sí destacar las dos cosas le emocionaron especialmente: recibir la placa honorífica de la Asociación de Memoria Histórica y nuestra visita. También dejó constancia de la satisfacción que le produjo la llamada del alcalde de su ciudad de origen, Murcia. Pero hay mucho que hacer todavía.
Tras mi encuentro con Paco, visité el recientemente inaugurado Memorial del Campo de Argèles sur Mer. Olga, la responsable de la exposición, comentó detalles de la iniciativa de ese pequeño municipio francés para que la Memoria de tantos y tantos deportados republicanos no quede en el olvido. El Ayuntamiento de Murcia, como otros del resto de España, ha empezado a dar pasos en ese sentido. Pero queda pendiente que el Estado se digne, algún día, homenajear a las víctimas del fascismo.
 https://lamentable.org/paco-grieguez-deportado-murciano/#comment-62831

martes, 11 de julio de 2017

CON PACO GRIÉGUEZ

CON EL ÚLTIMO MURCIANO SUPERVIVIENTE DE MAUTHAUSEN. 

En la tarde del pasado día 5, fui consciente de estar viviendo una jornada histórica cuando, en compañía de Mari Carmen, me trasladé desde Avignon a Gardanne para visitar a Paco Griéguez, el último de los 520 murcianos superviviente de Mauthausen. Paco estaba acompañado de su inseparable Juana y recibió una emoción doble: nuestra visita y la recepción de una placa honorífica, remitida días antes por la Asociación de Memoria Histórica de Murcia, en reconocimiento a su resistencia y lucha contra el fascismo. Yo mismo abrí el paquete que la contenía (había llegado esa misma mañana).A lo largo de las más de dos horas de conversación, en las que fue desgranando sus vivencias, no se desprendió de ella. La emoción que nos embargaba a los presentes se palpaba en el salón de su modesta, pero acogedora, casa. Estos y otros detalles os los cuento hoy en mi artículo de La Opinión.

http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2017/07/11/paco-grieguez/844404.html

Con Paco Griéguez y su compañera Juana, a la izquierda de la foto.

Con  Paco Griéguez

Tenía que conocerle personalmente aprovechando mi breve estancia por tierras francesas. El pasado día 5, Juana, su compañera, nos recibió a Mari Carmen y a mí en su modesta, pero acogedora, casa de Gardanne, cerca de Marsella. El murciano Francisco Griéguez Pina (Paco para los amigos) nos esperaba. El periodista Carlos Hernández de Miguel, su biógrafo, y el joven historiador ceheginero Víctor Peñalver, que lo ha tratado, nos sugirieron que merecía ser homenajeado. Al llegar a su casa, una sorpresa: la placa honorífica que la Asociación de Memoria Histórica de Murcia-Tenemos Memoria le había remitido, que incluía una leyenda en reconocimiento a la resistencia y lucha de este superviviente del genocidio nazi contra el fascismo, se encontraba allí, sobre la mesa del salón de la casa.

Tras el saludo, con un Paco emocionado por la visita de un paisano de su 'Murcia del alma', yo mismo procedí a la apertura del paquete. El intercambio de obsequios fue mutuo: en el transcurso de la conversación, Paco me obsequió con libros personales sobre ese campo del horror que quería que yo custodiase. Uno de ellos, Histoire de Mauthausen, del deportado José Borrás, una edición especial para él de junio de 1989. De los 10.000 españoles que fueron deportados a esos campos de la muerte, sobrevivieron menos de la mitad. La Región aportó 520, y sólo sobrevivieron 235. Entre ellos se encontraban 85 personas de Murcia capital, de las que 53 fallecieron. Y Paco aún vive para contárnoslo.

Al estallar la Guerra, y con apenas 18 años, se alista voluntario en el Ejército republicano, en la Compañía Ángel Pestaña, donde, según me cuenta, coincidió con varios jóvenes de Bullas. Luchó en la batalla del Jarama, que, según Paco, fue un infierno en el invierno, por el barro y el frío. Tras la caída de Barcelona, en febrero de 1939 comienza el éxodo imparable de civiles y militares republicanos a territorio francés. Más de medio millón de personas (entre ellas, el poeta Antonio Machado y su madre, cuya tumba visitamos el pasado día 6 en Collioure) son recluidos, más que alojados, en campos de triste recuerdo, inicialmente sin barracones, al aire libre, en Argèles sur Mer, en Saint Cyprien, en Le Barcarès, y otros. Paco estuvo en estos dos últimos. Pronto, sin embargo, se enrolaría en el Ejército francés. Tras la ocupación nazi de Francia, fue hecho prisionero, pero, en castigo a su condición de republicano, es conducido como muchos otros al campo de Mauthausen, en donde permaneció cuatro años, hasta su liberación en mayo de 1945.

La conversación transcurre en el salón de su casa, con Paco sentado sobre el sofá, porque, me dijo, «me fallan las piernas, aunque no la cabeza». Detecto cómo se le humedecen los ojos y se le quiebra su ya débil voz. Va a cumplir los 99 años el próximo octubre, pero conserva una gran lucidez mental, una memoria envidiable y hace gala de un contagioso buen humor. Sus vivencias de ese campo del horror se entremezclan con otras más gratas, como cuando me recordaba, no sin un halo de nostalgia, su trabajo de joven en aquella juguetería de la calle de la Aurora, de Murcia, o su traslado al Ranero, desde Fortuna, tras la muerte de su padre, guardia civil.

«Hoy, a más de setenta años de aquella experiencia, aún tengo pesadillas. Sueño con ese campo», me confesó con la voz entrecortada por la emoción. Calificó de 'animales' a los jóvenes miembros de las SS. Un día estuvo a poco más de dos metros de Heinrich Himmler, líder nazi que, junto a Ramón Serrano Súñer, colaborara en el acercamiento diplomático de Alemania y la España de Franco. Según Paco, el paso que mediaba entre la muerte en Mauthausen o la supervivencia tenía que ver con la fortaleza física y mental, un destino afortunado, fuera de la horrible cantera que tantas víctimas ocasionó, o la suerte de no ser uno de los elegidos para la tortura en público y el ajusticiamiento delante de los demás. Me recordó la triste suerte que le cupo a un oficial ruso, asesinado como muchos otros, con un método infalible: a veinte grados bajo cero, se le roció con agua tibia y allí, inmovilizado, apareció convertido en una estatua de hielo al día siguiente.

Imposible relatar dentro de los límites de un artículo todas sus experiencias. Pero quiero destacar que dos cosas le emocionaron especialmente: recibir la placa honorífica de la Asociación de Memoria Histórica y atender la llamada del alcalde de su ciudad, José Ballesta, que quiso comunicarle el homenaje que el ayuntamiento de Murcia quería tributarle a él y a los otros 84 murcianos deportados, y que se materializó en la moción aprobada en el último pleno de junio.

Tras mi encuentro con Paco, visité el recientemente inaugurado Memorial del Campo de Argèles sur Mer. Olga, la responsable de la exposición, me dio detalles de la iniciativa de ese pequeño municipio francés para que la Memoria de tantos y tantos deportados republicanos no quede en el olvido. El ayuntamiento de Murcia, como otros del resto del país, ha empezado a dar pasos en ese sentido. A ver si el Estado se digna, algún día, homenajear a las víctimas del fascismo.

martes, 27 de junio de 2017

Caminos hacia La Moncloa


http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2017/06/27/abrazar-cuartel/840682.html

Los analistas políticos y los propios medios de propaganda del PSOE vienen repitiendo que del último proceso de primarias, en los que la militancia ha tenido un gran protagonismo, ha surgido un partido renovado, con una posición de fuerza del nuevo secretario general que ha podido, por fin, desprenderse del lastre del excesivo peso de las baronías territoriales, que venían encorsetando el margen de maniobra desde Ferraz. Otros analistas, como Manolo Monereo, se preguntan, así mismo, cuál es el Pedro Sánchez que ha regresado con nuevos bríos a la política: ¿El del acuerdo con Ciudadanos? ¿El que se abre a un acuerdo con Unidos Podemos? ¿El que hará de la hegemonía del PSOE el objetivo central? El nuevo secretario general socialista se ha apresurado a afirmar que su objetivo inmediato es su llegada a La Moncloa, 'metro a metro' decía hace unos días en su comparecencia ante el grupo parlamentario. Pero varios obstáculos se interponen en ese camino. 
En primer lugar, está la necesidad de contar con un aliado fundamental de la izquierda: Unidos Podemos. Pero la relación del PSOE con la coalición de Pablo Iglesias Alberto Garzón se asemeja a la de aquellos socios de una entidad mercantil que se necesitan mutuamente, pero que también desconfían mutuamente. El encuentro que se producirá cuando estas líneas vean la luz estará presidido, pues, por esa circunstancia, agravada por el hecho de que Pedro Sánchez, en contra de lo que afirmara en la entrevista que le hizo Jordi Évole en La Sexta, vuelve a poner encima de la mesa el necesario acuerdo con Ciudadanos. Y es sabido que Ciudadanos y Unidos Podemos se vetan mutuamente.
En relación con lo anterior, otra dificultad no menor es la distinta percepción que del encaje territorial de Cataluña en el resto de España tienen las distintas fuerzas de la oposición. Conocida la postura centralista a ultranza de Ciudadanos, la necesidad de preservar o de incrementar (en el caso del PSOE) sus respectivas 'cosechas' electorales en los territorios históricos de Cataluña y Euskadi lleva a que Unidos Podemos defienda claramente el derecho a decidir, mientras que en el PSOE han desempolvado la vieja noción de 'nación de naciones', para no distanciarse demasiado de sus socios del PSC, propugnando un Estado federal.

Pero la auténtica dificultad para un cambio de inquilino en La Moncloa viene dada, como es sabido, por la aritmética parlamentaria. José Miguel Contreras, en su columna de infoLibre, asimila esos obstáculos de la aritmética parlamentaria a varios caminos que el líder socialista debe escoger en el bosque perdido para llegar al poder: 1. El Gobierno en solitario, para lo que una valla le impide el camino: los 176 diputados-as. 2. La Gran Coalición. Sería suicida que tomara esa opción: la militancia le ha dicho que nones. 3. La alianza de la izquierda: 85 del PSOE + 71 de Unidos Podemos. Faltan 20 diputados. 4. El camino de la independencia, en el que cada grupo entra por una puerta distinta. Al final, resulta que, con PNV, ERC, EH Bildu y PdCAT, podrían sumar 180. Pero cada grupo votaría por separado si siguen juntos o no.  5. El camino de las fuerzas del cambio. Sin embargo, Pedro Sánchez observará que, a medida que se acerque a la puerta, los grupos que le acompañan (Unidos Podemos y Ciudadanos) se marchan cada uno por su lado, dejando libre la entrada del camino.

Además de las dificultades aritméticas, hablaba arriba de la mutua desconfianza de las dos fuerzas llamadas a liderar la izquierda. Para Manolo Monereo está claro que con Pedro Sánchez se puede ganar a la derecha y neutralizar a Unidos Podemos, cosa en la que coincido con este analista. Tengo claro que la alusión Somos la izquierda nos revela a un PSOE que pretende ser hegemónico, dejándole a Unidos Podemos, según Monereo, el papel de formación política minoritaria, predispuesta a apoyos externos y con limitadas capacidades alternativas. «Es la nostalgia del 'viejo orden', de la estabilidad del bipartidismo perdido», dice este analista.
Un PSOE dispuesto, en su opinión, a definir espacios de convergencia y unidad con las demás fuerzas políticas democráticas y de izquierdas en aspectos tales como la denuncia del nuevo modelo de sociedad que progresivamente se va imponiendo en nuestro país, con desigualdad, trabajo precario, pobreza, exclusión social...

Empero, cambiar el patrón productivo y de poder; confrontar con los Tratados y directivas que vienen de la UE; defender un modelo de relaciones laborales basado en el pleno empleo, derechos sociales y laborales de las clases trabajadoras; proponer un nuevo sistema fiscal progresivo que grave a las grandes rentas y fortunas... ésas ya son tareas de mayor dificultad. Pienso que para ello se requeriría, usando un término gramsciano, que se consolide un nuevo sujeto histórico, ahora en construcción y que arrancó de las protestas del 15M, una auténtica mayoría política y social de izquierdas con posibilidad de llegar al poder.

Por la Historia sabemos que todos los cambios son procesos lentos. Desmontar la 'arquitectura' de la Transición de 1978 no es tarea fácil. Y, con seguridad, el PSOE tampoco está, hoy por hoy, por la labor.



martes, 13 de junio de 2017

Antídotos contra el yihadismo


http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2017/06/13/antidotos-yihadismo/836855.html

La sinrazón y la barbarie del terrorismo yihadista no cesan. En el intervalo de tiempo que media entre mi columna de hace quince días, en la que reflexionaba sobre el atentado de Manchester, y la que tienen ante ustedes, hemos asistido a otros atentados en Londres (el tercero en tres meses), en Teherán, de nuevo en París, en Bagdad... Con víctimas siempre anónimas que, para no perder la costumbre, alimentan el morbo de los servicios informativos. De telón de fondo, las elecciones legislativas en el Reino Unido. Theresa May no sólo ha sido castigada en las urnas por su arriesgada apuesta por negociar el Brexit desde posiciones de fuerza, sino, sin duda, por sus recortes en materia de seguridad. Además, su apelación, tras los últimos atentados, a restringir algunos derechos humanos no habrá sentado bien al sector más progresista de sus votantes, como tampoco su nombramiento como ´Islamófoba del Año´, en 2015, por la Comisión Islámica de Derechos Humanos.
Pero el caso de May no es el único. Creo que no estoy muy equivocado si afirmo que a las clases dirigentes europeas les trae al pairo el goteo incesante de víctimas mortales (más de 900 desde los atentados del 11M de Madrid en 2004). Hace unos días, en La Sexta, el expresidente del Gobierno José María Aznar a preguntas de los periodistas sobre los atentados de Londres, lejos de mostrar empatía con el sufrimiento de las familias de las víctimas, se descolgó con una sorprendente declaración en la que se alegraba de la victoria del Real Madrid en la Champions. Y es que, digámoslo con toda claridad, a los dirigentes y exdirigentes europeos les importa un comino nuestra seguridad porque, como en el caso de Aznar (¿recuerdan el ´Trío de las Azores´?), son claramente corresponsables de la espiral de violencia terrorista que nos azota.
En mi artículo anterior aludí a la venta de armas de Trump a Arabia Saudí, por valor de 110.000 millones de euros. Pero también el Reino Unido, Francia y muchos más países (entre ellos, España) venden armas, a cambio de suculentos contratos, a Arabia Saudí y a sus aliados, armas que van a parar a manos de los grupos fundamentalistas islámicos que combaten en Irak y Siria y que son los mismos que protagonizan atentados en suelo europeo. Qatar se suma a esa lista de países receptores de armamento, por lo que el reciente aislamiento diplomático de esta monarquía petrolera, acusada de connivencia con el terrorismo, no es sino un acto de sublime hipocresía. Vladmir Putin (démosle la credibilidad que queramos al dirigente ruso) afirmaba en la cumbre del G20 de 2015 que hasta cuarenta países financiaban directa o indirectamente al Estado Islámico (EI).
Otro asunto del que poco se ha hablado, y que justifica la fortaleza y pervivencia del EI, es la venta (contrabando) de petróleo que ha venido haciendo a países como Turquía e Irak, por debajo del precio de mercado (de veinticinco a cuarenta euros el barril, cuando éste estaba a cien euros), y del que, paradójicamente, se beneficiaba también el propio Gobierno sirio que lo combate.
Como verán, todo lo que rodea al fenómeno terrorista yihadista es muy complejo. Pero no todo está perdido. El País nos daba cuenta hace unos días de que la cadena por satélite MBC, la más vista en el mundo árabe con más de 130 millones de telespectadores, ha puesto en antena la serie Garabibi Sud (Cuervos negros), en donde el ISIS tiene un protagonismo negativo. En treinta episodios, la serie nos ilustra sobre la difícil supervivencia de la población de Raqqa, la capital del califato yihadista. Y, para dotarla de mayor verosimilitud, en ella intervienen actores de diversas partes, incluso de Túnez, el país que aporta hasta 5.500 voluntarios que combaten en Siria e Irak.
Además de la influencia que puede ejercer la televisión, la lucha contra el terrorismo yihadista ha de partir de la sociedad civil. Muchos recordamos la tremenda movilización que se dio en España contra la guerra de Irak, a primeros de 2003. Catorce años después, la espiral belicista que vivimos justificaría una movilización similar por parte de la ciudadanía europea, pues poco hemos de esperar de los Gobiernos y de sus servicios de Inteligencia.
En Europa y en otras zonas del mundo, el racismo, la intolerancia y la xenofobia son manejados de manera hábil por la extrema derecha con fines claramente electorales. Por otro lado, la ignorancia, la exclusión y la pobreza son los ´combustibles´ que alimentan al terrorismo yihadista. Por eso, expertos consultados por la UE recomiendan que se incremente un activismo prodemocrático desde plataformas no gubernamentales, con un acercamiento a las comunidades musulmanes locales, sin desdeñar la colaboración activa de imanes y exyihadistas. Añaden que la democracia y el pensamiento crítico son el mejor antídoto contra la intolerancia de uno y otro lado.
Y de ahí que la lucha por el reforzamiento de la democracia y por un sistema educativo que inculque valores como la empatía, la solidaridad, el respeto y la tolerancia sea primordial en estos momentos.