viernes, 15 de diciembre de 2017

Piden que se retire la inscripción falangista de la catedral de Murcia



Una delegación de la Asociación de Memoria Histórica de Murcia se entrevistó el pasado jueves, día 14, con el Deán de la catedral

Diego Jiménez (Murcia.- La catedral de Murcia exhibe en una de sus fachadas, la que da a la Plaza de la Cruz, una inscripción con la leyenda “José Antonio Primo de Rivera. Presente”, leyenda que fue impresa en la piedra en los años inmediatamente posteriores al final de la Guerra Civil y que contraviene el artículo 15 de la Ley de Memoria Histórica de diciembre de 2007.




Por ello, el pasado jueves, una delegación de la Asociación de Memoria Histórica de Murcia-Tenemos Memoria (MHMU) visitó al Deán de la catedral, Juan Tudela, para pedirle que tanto el Cabildo catedralicio como el obispado den cumplimiento a la citada Ley y procedan al borrado de esa inscripción. El Deán se comprometió a llevar esta petición a la consideración del Cabildo.

El encuentro se produjo tras el envío por la Federación regional de Asociaciones de la Memoria Histórica y por MHMU de sendos escritos dirigidos al obispo de la diócesis, respectivamente, en fechas 4 de mayo y 6 de noviembre de este año, en los que se le planteaba dicha petición. 

MHMU espera que, al igual que ha ocurrido en otros municipios, como Letur, que  ha eliminado de su iglesia recientemente esa inscripción falgangista, y Cuenca, donde un auto judicial obliga al Cabildo catedralicio a retirar una inscripción similar, en Murcia tanto el Obispado como el Cabildo de  la catedral asuman la necesidad de retirar la simbología fascista de un lugar que, además de estar destinado al culto, es un elemento arquitectónico de indudable atractivo turístico, que no debe seguir estando contaminado con tal simbología.

martes, 5 de diciembre de 2017

El Proyecto La Bastida debe continuar

http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2017/12/05/proyecto-bastida-debe-continuar/880563.html



El Proyecto La Bastida debe continuar

Réplica reciente de una Casa Argárica
Hace unos días, en compañía de un numeroso grupo de personas, giré mi segunda visita a La Bastida de Totana. Este poblado albergó en su día hasta un total de mil habitantes y fue la capital de El Argar, civilización que hace cuatro mil años ocupó el sureste de la Península y a la que muchos consideran uno de los primeros Estados de la Europa Occidental.

La Bastida, asimilable por su estructura de doble muralla de torres cuadrangulares macizas y de difícil acceso a la ciudad de Troya II, se ubica en un promontorio cercano a la rambla de Lébor. Las excavaciones practicadas han permitido determinar tres fases de ocupación de esa ciudad, desde el 2200 antes de nuestra Era (ane) hasta aproximadamente 1550 ane, fecha en la que, no se sabe por qué motivos, fue abandonada. En el mismo municipio se trabaja también en la Tira del Lienzo y el mismo equipo de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) que está a cargo de las excavaciones (coordinado por Vicente Lull, Rafael Micó, Cristina Rihuete y Roberto Risch) lleva a cabo asimismo otros trabajos de investigación en La Almoloya, en el municipio de Pliego, otro de los poblados de referencia de la civilización argárica, con fondos donados por CEFUSA. 

El Proyecto La Bastida, que inició su andadura en 2009 y llega hasta el 2013, supone una continuación de las excavaciones que arrancan desde 1869, con Rogelio de Inchaurrandieta, y que siguieron con otros muchos. Todo empezó cuando en 2007 Vicente Lull, catedrático de la UAB, vino a Totana y eligió este enclave argárico abandonado y saqueado –aunque desde 2005 tenía catalogación de BIC- y, descartando volcar sus esfuerzos en el núcleo original de Antas (Almería), se decantó por La Bastida. A los seis meses de su llegada ya arrancó un compromiso de colaboración de Pedro Alberto Cruz, consejero de de Cultura, con José Miguel Velasco Celdrán como director general de Bienes Culturales. Ese primer convenio 2009-2013 contó con algo más de tres millones de euros, de los que la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia (CARM) aportó 1,2 millones y 300.000 euros para el Ayuntamiento de Totana -para labores de mantenimiento de las instalaciones, vigilancia y el pago de luz y agua- y la UAB, el resto. 

Pero fuentes de este equipo de investigadores me confirman que, a partir de 2013-2014, la aportación de la CARM es nula, si se exceptúa una de 60.000 euros al Ayuntamiento de Totana en octubre de este año para, en una actuación de urgencia, consolidar la línea 2 de la muralla del poblado. En estos momentos, pues, sólo la UAB corre con los gastos del proyecto. La inhibición de la CARM ha hecho que el equipo de arqueólogos de La Bastida se haya visto obligado a buscar recursos en el exterior (Fundación Volkswagen) e incluso en la Consejería de Agricultura (Fondos europeos LEADER gestionados a nivel local por ‘Integral-Sociedad para el Desarrollo Rural’, de Bullas). Además, lamentan que, tras la firma de firma de un Convenio UAB-Ayuntamiento de Totana de marzo de este año, dotado con 31.000 euros, para la construcción de una réplica de Casa Argárica, desde finales del pasado año no se ha renovado, sin embargo, el ‘Convenio de buenas intenciones’ con ese Ayuntamiento, aunque esperan que se llegue a un entendimiento. 

El equipo de arqueólogos, que ha venido manifestando que así no podía continuar, confía en que el Gobierno regional recapacite y financie de nuevo parte de los trabajos. Entre los cuales, siempre se ha tenido presente la idea de la musealización. El primer paso para ello fue la consolidación de las estructuras alrededor de la balsa existente en el poblado. Además,  la UAB, por su cuenta y riesgo y a través de la Asociación de Amigos de la Bastida (ASBA), comenzó una labor de difusión, con visitas guiadas, conferencias, clases en los colegios… en un contexto de lo que denominaron “museo vivo”, con la idea de poner en valor el yacimiento, pues, afirman, “una difusión de calidad sólo puede estar basada en una investigación de calidad […] De lo contrario, el patrimonio se convierte, en el mejor de los casos, en un fetiche”. Por eso, muestran su malestar por la adjudicación por concurso del régimen de visitas al yacimiento a una empresa privada, pues aducen que ASBA no pudo superar el cánon exigido por el consistorio totanero pese a que –según dicen- superaba técnica y curricularmente a la empresa adjudicataria.

Esas mismas fuentes del equipo investigador me confirman que, lejos de las afirmaciones que se han venido haciendo de que financiar a la UAB sea ilegal, “la figura del convenio de cooperación entre entidades públicas es clave; permite aunar y optimizar esfuerzos para para la consecución de un objetivo común. Lo recoge la Ley. Además, la UAB siempre ha aportado tanto o más que lo que ha recibido de la otra parte”.

En el fondo, temen que se esté parcelando el proyecto y se esté entrando en un proceso de mercantilización, pues según me confiesan, “cuando el patrimonio se gestiona con mentalidad empresarial, la prioridad de su gestión pasa a ser el beneficio privado. Cuando el bien cultural deja de ser rentable, la empresa lo abandona”. Pese a ello, afirman que la voluntad de permanencia del equipo investigador del Proyecto La Bastida es total, aunque “todo dependerá del buen entendimiento institucional y de recuperar el marco de cofinanciación que se dio en los primeros años del proyecto”. 

Concluyo haciendo mía una afirmación de uno de los miembros del equipo: “No se apuesta por el patrimonio ni por la investigación en general”. Lo que resulta evidente. La Cultura es la gran olvidada del Gobierno regional. Esperemos que un cambio de ciclo político revierta esta situación. El Proyecto La Bastida, con un deseable buen entendimiento entre todas las partes, debe continuar.
Diego Jiménez @didacMur

viernes, 24 de noviembre de 2017

La Asociación de Memoria Histórica de Murcia-Tenemos Memoria renueva su junta directiva


Por la junta saliente se hizo balance de su gestión, en la que se destacó la notable incidencia social que viene teniendo la Asociación

Diego Jiménez /Murcia.- En la noche del pasado día 23 del presente, y en su local social de Murcia, tuvo lugar la asamblea ordinaria de la Asociación de Memoria Histórica de Murcia (MHMU-Tenemos Memoria), en la que se dio cuenta del balance de gestión y del  estado de cuentas, y se procedió a la elección de nueva junta directiva. 
Personas integrantes de la junta directiva,  y asistentes a la asamblea (Foto: Carlos Trenor)
En cuanto al balance, destacó la notable incidencia social que ha venido teniendo la Asociación en temas tan destacados como: el futuro de la Cárcel Vieja de Murcia reivindicando, tras su remodelación, un espacio específico para la Memoria Histórica, algo que ha sido tenido en cuenta por los equipos de arquitectos que han participado en el concurso de anteproyectos fallado recientemente; el estudio para la eliminación del callejero franquista de Murcia (para lo que MHMU-Tenemos Memoria participa en la subcomisión ad hoc creada por el Ayuntamiento); el impulso a la Federación regional de asociaciones memorialistas, recientemente legalizadas;  la presentación de mociones en los ámbitos municipal y regional para el reconocimiento y homenaje a las personas murcianas deportadas a Mauthausen; el trabajo de investigación archivística que se viene desarrollando, y, en general, el contacto institucional con grupos municipales y de la Asamblea Regional para la toma en consideración por éstos de las reivindicaciones memorialistas. 
Tras el estado de cuentas, se pasó a la elección de la nueva junta directiva de la Asociación, que quedó constituida por las siguientes personas: Presidenta, María Jesús García Ruiz; Vicepresidenta, María Carmen López Quiles; Secretario, José Luis López Mesas; Tesorero, Victorino Santos Santamarta, y, como vocales, Maite Bernabé Bernabé; Rufino Garrido Martínez; Diego Jiménez García; Joaquín López Tovar; José Martínez Esquiver, y José Sánchez Fernández.
La asamblea decidió, así mismo, continuar con el trabajo reivindicativo tendente a exigir el cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica, con temas pendientes como la eliminación de la inscripción falangista existente en la fachada de la catedral de Murcia que da a la Plaza de la Cruz, así como del callejero franquista en el municipio de Murcia, entre otras tareas urgentes, sin olvidar la potenciación de la labor reivindicativa que viene desarrollando la Federación Regional de Asociaciones de la Memoria Histórica en otros ámbitos.

martes, 7 de noviembre de 2017

CIEN AÑOS DE LA REVOLUCIÓN RUSA

http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2017/11/07/revolucion-rusa/873131.html

"Las clases populares de todo el planeta tienen hoy motivos para no olvidar el legado de la Revolución Rusa"

07.11.2017

La casualidad ha determinado que la cita con ustedes haya coincidido con el día en que se conmemora el centenario de la Revolución Rusa, con el asalto al Palacio de Invierno el 25 de octubre de 1917 (el 7 de noviembre, según el calendario gregoriano), tema del que voy a dar unas pinceladas. 

La toma del poder por los soviets y por el partido bolchevique tiene indudables analogías y paralelismos con la toma de la Bastilla, en 1789, el ascenso al poder de los jacobinos, en 1792, la revolución prusiana de 1848, o la Comuna de París de 1871, y es un hecho tan trascendental en la Historia de la Humanidad que el historiador británico Eric Hobsbawm, en su conocida obra La Historia del siglo XX, acota temporalmente los límites de esta centuria, a la que califica como el 'siglo corto', al periodo comprendido entre 1914, con el estallido de la Primera Guerra Mundial, y el año 1991, el de la desmembración de la Unión Soviética. 

Sin pretender profundizar en hechos ya conocidos, sí que es bueno recordar, siquiera brevemente, que esta revolución, en contra de las previsiones de Karl Marx, se produjo en un país atrasado, semifeudal, de predominio rural y con el peso asfixiante de la autocracia zarista sobre un territorio que sólo merced a las inversiones extranjeras, fundamentalmente francesas y británicas, iniciaba un lentísimo despegue a la industrialización. La sumisión, lacerante miseria e ignorancia en que vivía la masa campesina rusa, paliada esta última en parte merced a la labor cultural altruista de los narodnik, explica la protesta popular protagonizada por las mujeres el 8 de marzo de 1905, en demanda de pan y mejores salarios, y que está en el origen del ciclo revolucionario que culmina doce años después. Ese domingo sangriento es un punto de inflexión. A partir de ahí, hechos como la obligada concesión al pueblo ruso por el zar Nicolás II de una asamblea parlamentaria, la Duma, la posterior revolución burguesa de febrero de 1917, con el gobierno de Kerenski, y el creciente protagonismo de los soviets de soldados, obreros y campesinos que protagonizaron la toma del poder en 1917 fueron hitos importantes en esa revolución. En la antigua Rusia zarista se dinamitó el modelo civilizatorio imperante, al suprimirse la propiedad privada e implantarse el primer estado obrero de la Historia. 

La participación de Rusia, hasta la paz de Brest-Litovks, en la Primera Guerra Mundial supuso, además, la disputa de la hegemonía a la gran potencia emergente del momento, EE UU. Aunque su expansión se vio frenada en los años veinte por la contrarrevolución protagonizada por los 'rusos blancos', con apoyo de las potencias occidentales, la revolución rusa fue el detonante de las intentonas de una revolución mundial que, aunque no cuajó, sí tuvo sus manifestaciones. Eric Hobsbawm nos recuerda que en España al periodo 1917-1919 se le llama el 'bienio bolchevique'; movimientos estudiantiles revolucionarios estallaron en Beijing, en 1919; en Córdoba (Argentina) en 1918, y desde este último lugar en todo el continente, hasta el extremo que el militante nacionalista indio N. M. Roy, además de por Moctezuma y Emiliano Zapata, se sintió atraído por Marx y Lenin, mientras que en EE UU los finlandeses abrazaron el comunismo. No es preciso recordar aquí, por otra parte, cómo la Europa central fue barrida por una oleada de huelgas antibelicistas y revolucionarias en esas fechas, lo que ocasionó la reacción de las clases dominantes y de lo que es una clara muestra el asesinato de Rosa Luxemburg y Karl Liebnecht, líderes del partido espartaquista alemán, por pistoleros a sueldo del ejército de la República de Weimar. El influjo posterior de la Revolución Rusa en todos los continentes es más que conocido. Y la reacción a tal amenaza también. Tras la Segunda Guerra Mundial, la consolidación en varios países de Europa del llamado Estado del Bienestar cabe entenderla como el resultado del miedo de la burguesía a que las clases obreras del continente se vieran atraídas por la 'amenaza roja'. 

Hoy, desaparecido el enfrentamiento bipolar, las tesis neoliberales se han impuesto y, con ellas, el pensamiento único hegemónico, si exceptuamos el freno relativo que la gran potencia china impone a esa hegemonía, protestas ciudadanas de diversa índole, así como los avances hacia el socialismo en Latinoamérica. La prestigiosa periodista canadiense Naomi Klein muestra en su obra La doctrina del shock que la época política y económica en que vivimos, a la que califica como capitalismo del desastre, es el resultado de toda una serie de decisiones destinadas a borrar del mapa de la Historia las múltiples huellas revolucionarias y reformistas que han marcado el siglo XX. El viraje ideológico de la socialdemocracia europea (incluido el del PSOE) y el plegarse a las tesis neoliberales lo inscribe Klein en ese contexto. 

Pero las clases populares de todo el planeta tienen hoy motivos para no olvidar el legado de la Revolución Rusa: los masivos desplazamientos de población, producto de las guerras, la desigualdad y lacerantes carencias; la crisis medioambiental, con la amenaza de la extinción de la propia especie humana; el retroceso en los derechos humanos y la marginación de la mujer; la crisis de la democracia en todo el planeta?son situaciones que nos invitan a volver la vista atrás y mirar a aquellas masas populares que, en la Rusia zarista, nos abrieron el camino de la emancipación y la libertad.

martes, 24 de octubre de 2017

Ni DUI, ni 155: Diálogo y negociación

http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2017/10/24/dialogo-negociacion/869404.html



El ‘choque de trenes’ está servido, si antes del viernes no se imponen la sensatez (seny, en Cataluña) y la cordura.  Escribo estas líneas cuando se cumplen cuarenta años del regreso a España y al frente de la Generalitat del presidente Josep Tarradellas y cuando se está a punto de liquidar la autonomía catalana.  
        
Esta grave crisis política ha agudizado la polarización social y abierto una preocupante ruptura de la paz y convivencia ciudadanas. Amistades consolidadas, familias, vecinas y vecinos, de aquí y de allá, se han resquebrajado por la vorágine de discursos alimentados por la visceralidad, que no por la racionalidad. Y el discurso plano de los medios de comunicación no ha contribuido tampoco a serenar los ánimos y transmitir información objetiva. 

Una pregunta inicial. ¿A qué juegan? Tengo claro que tras la intransigencia de Mariano Rajoy y las prisas de Albert Rivera por la convocatoria de elecciones hay aviesas intenciones de beneficios electorales. Pero, a renglón seguido, no olvidemos la cuota de responsabilidad que cabe al Govern de Cataluña. Porque, tanto los acuerdos adoptados por el Parlament el pasado septiembre, con las leyes del referéndum y de transitoriedad, como la convocatoria, sin garantías, de la consulta ciudadana, fueron decisiones ilegales no sólo desde el punto de vista jurídico, sino político y moral. Es una huida hacia  adelante del independentismo que, hoy lo sabemos, puede ser de imprevisibles consecuencias.

Dicho esto,  por deformación profesional no puedo obviar que  el peso de la Historia y el sentimiento de agravio no son desdeñables porque, quiérase reconocer o no, los acontecimientos históricos han dejado su impronta en el ethos colectivo del pueblo catalán: hechos como el Corpus de Sangre de 1640, contra la política centralista del Conde Duque de Olivares; el bombardeo de Barcelona por Felipe V en 1714; el  otro bombardeo de la ciudad por el general Espartero en 1842 para sofocar las protestas por un acuerdo librecambista con Inglaterra que perjudicaba a los textiles catalanes, y la represión del franquismo han contribuido a ese sentimiento de agravio. Lo que ocurre es que su defensa se le  ha encargado a los peores actores posibles: las algo más que desafortunadas declaraciones de Oriol Junqueras y Carme Forcadell no contribuyen sino a acrecentar las antipatías hacia Cataluña desde el resto de España. Situación muy preocupante. Como también son preocupantes la emersión de simbología fascista y la presencia de la violencia verbal y física en las calles al calor de las manifestaciones por la unidad de España que se han sucedido. 

Y respecto del victimismo que achaca al Estado central el origen de todos los problemas, hay que saber que no estuvo presente en el origen del nacionalismo catalán. En 1888, se produjo una ruptura del nacionalismo entre la rama federalista, de Valentí Almiral, y la corriente conservadora de la Renaixença que alimentó las Bases de Manresa de 1892, la expresión de una burguesía que quería compartir con la nacional la porción de la ‘tarta’ de los beneficios económicos de una industrialización tardía, pero ya presente en Cataluña y Euskadi. Y algo similar ocurrió durante el franquismo. 

 Y, al día de hoy, la expresión Espanha ens roba queda desmentida por las cifras oficiales. Según Expansión, con datos de 2014, la comunidad de Madrid, con 211.915 millones de euros aporta el 18,8% de todo el PIB del Estado, pero Cataluña sólo un poco más, el 18’9%. Y la balanza fiscal (la diferencia entre lo que cada autonomía aporta y recibe del Estado), sitúa las cifras de Madrid en -17.591 millones de euros, y las de Cataluña en -8.800 millones de euros,  el 5% de su PIB.

Hay, pues, un componente burgués en esa aspiración al secesionismo catalán. Pero no podemos olvidar la gran movilización ciudadana que, desbordando esa pretensión, exhibe en las calles el deseo de mayor democracia. 

En ese contexto, la campaña iniciada por Rajoy en contra del Estatut y la desnaturalización de éste por sentencia del Tribunal Constitucional de 2010 está claro que es el punto de arranque de la tensión que vivimos con más crudeza en estos días. Pero nada equiparable a la posible aplicación del artículo 155, un hecho gravísimo. De la lectura del mismo se deduce que lo que pretende aprobar el Senado no sólo es inconstitucional sino que lejos de apagar el fuego va a contribuir a avivar los rescoldos. Porque ese artículo, que no tiene un desarrollo normativo por una ley orgánica, no autoriza en ningún momento al Gobierno del Estado a destituir al Govern, convocar elecciones, secuestrar las finanzas de una comunidad autónoma, controlar los medios de comunicación, asumir el orden público… Y es muy grave porque sienta un precedente autoritario. Dejaría las manos libres para que el Estado suspenda otras garantías constitucionales en otras partes de España cuando se vea ‘en peligro’. ¿Es éste un ensayo, pues, para tiempos peores?

Sigo defendiendo que se impone una consulta legal pactada en Cataluña y abordar una reforma de la Constitución, en clave federal, para permitir el encaje territorial de Cataluña y otras comunidades históricas. No es difícil reformar un artículo de la Constitución (en este caso, el 92), para permitir ese referéndum. Se hace si hay voluntad política. Hay un precedente: se reformó con nocturnidad y ‘veranoalevosía’ el artículo 135 porque así lo exigían los mercados. 

Por ello, ni DUI, ni 155: diálogo y negociación. Pero no con estos actores. Los parlamentos, español y catalán, debieran cobrar protagonismo.

Diego Jiménez @didacMur