martes, 16 de enero de 2018

LA IZQUIERDA EN LA ENCRUCIJADA

http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2018/01/16/izquierda-encrucijada/890301.html

La izquierda en la encrucijada

"La esperanza que suscitó en su día el nacimiento de Podemos ha ido diluyéndose para muchas personas votantes"

Aunque por las fechas en que estamos el 'procés' catalán sigue marcando la agenda mediática, los sondeos electorales echan humo estos días. Los últimos adelantan un retroceso del PP (pero no un hundimiento, pese a la corrupción que anida en sus filas), un repunte del PSOE y un espectacular crecimiento de Ciudadanos (Cs), que supera al PP en porcentaje de votos, y que se nutre, sin duda, de anteriores votantes de esas dos formaciones políticas. Y a la izquierda del PSOE, un retroceso de Unidos Podemos (UP) y las Mareas, que se sitúan en una horquilla del 15% al 17% de votos, perdiendo algo más de 25 escaños respecto de las últimas elecciones generales.

Respecto de lo que llaman hundimiento electoral de Unidos Podemos y hechas todas las reservas necesarias hacia unos sondeos electorales que las más de las veces (estoy convencido) están pensados para conformar un estado de opinión previo a la cita con las urnas, lo cierto es que, como certeramente dice Yezid Arteta, en un artículo que he capturado de la red ( Telesur), no resulta fácil la navegación de un barco que lleva en su mástil una bandera de izquierdas en medio de las turbulentas aguas del capitalismo del siglo XXI, máxime si el barco ha sido asaltado y capturado por piratas (el capitalismo financiero).

Primera consideración, pues: poderosas instancias, nacionales y supranacionales (el Ibex35, el FMI, el BM, la UE), han dispuesto sus peones de brega para desnaturalizar, primero, el mensaje de las formaciones políticas de izquierdas, y hacer imposible, después, el acceso de éstas al poder. (Tendencia que es general en toda Europa, con la notable excepción, por ahora, de Portugal). Paralelamente, se potencia a una formación política emergente, Cs, a la que se dota de una imagen de renovación y regeneración política que no se corresponde con la realidad, pues es sabido que ha venido siendo el sostén del PP de la corrupción en varios Gobiernos autónomos. Así pues, Cs, la apuesta clara del Ibex35, está llamado a apuntalar el régimen del 78 y, vista la deriva de la dirección del PSOE, a conformar un escenario en el que al bipartidismo anterior pueda suceder un tripartito de facto.

En ese contexto, ¿cabe achacarle alguna responsabilidad a la izquierda por ese hipotético descenso electoral? En esa posible pérdida de apoyos (está por ver) de UP, además del citado arriba, están presentes muchos factores. Veamos. La esperanza que suscitó en su día el nacimiento de Podemos ha ido diluyéndose para muchas personas votantes en la medida en que la apelación a nuevas formas de hacer política, con un funcionamiento horizontal y el cuestionamiento de la 'casta' dominante, ha dado paso a cierta acomodación al establishment. Creo que Vistalegre II supuso, en parte, el debilitamiento del funcionamiento de los Círculos y su peso dentro del partido y, consecuentemente, un cierto alejamiento de la dirección de las bases. Si a esto añadimos el mantenimiento de la coherencia de Podemos en el tema catalán, defendiendo el derecho a decidir, en un contexto de fuerte polarización de posturas, no sólo en Cataluña sino en el resto del país, la pérdida de apoyos estaba cantada.

Un segundo aspecto es la presencia en UP de Izquierda Unida (IU), cuestionada por una parte significativa de la militancia de esta formación, al entender que el hiperliderazgo de Pablo Iglesias está anulando, en parte, la identidad de IU y ensombreciendo el liderazgo de Alberto Garzón, razón por la que éste exige más protagonismo en el seno de esta coalición. Y, para terminar, se detecta cierta falta de conexión de UP con el sector de la sociedad civil más concienciado y movilizado, aquél que dio carta de naturaleza a las movilizaciones del 15M, aunque creo que son conscientes de ello: redacto estas líneas tras oír las declaraciones en TVE de Ramón Espinar, portavoz de UP en el Senado, en las que reconoce que hay que retomar ese 'espíritu' del 15M y el de las Mareas en defensa de los servicios públicos, las Marchas por la Dignidad y el movimiento de la PAH, entre otras movilizaciones.

La izquierda en España se encuentra en una encrucijada difícil. A la necesidad de empujar en la construcción de un nuevo país se opone la secular reacción, hoy con actores económicos muy potentes. Pero también (y esto no es nada novedoso, ya lo advirtieron teóricos marxistas como Gramsci y Nikos Polulantzas) no es nada desdeñable el peso de la ideología dominante. Para Nikos Poulantzas, en una formación social capitalista, en la que lo económico es determinante en última instancia, la mejor 'región ideológica' que desempeña el papel de encubrimiento [de las contradicciones del sistema] es la jurídico-política, empeñada en el aislamiento de los miembros de la sociedad civil.

Trasladando sus reflexiones al caso español, está claro que las actuaciones del Gobierno del PP en estos años (reforma laboral, ley Mordaza, privatizaciones de servicios públicos, congelación de pensiones, recortes en la dependencia, etc.) tienen como objetivo, aprovechando cierta atonía social, potenciar el poder de las élites. Por ello la izquierda tiene ante sí un difícil reto: pasar a la ofensiva también en el ámbito de las ideas. Acción y persuasión deben ir unidas. No es una tarea fácil. Pero la consecución de la hegemonía ideológico-cultural es una necesidad inaplazable.

lunes, 15 de enero de 2018

Impulsan la constitución del Ateneo republicano de Murcia



Nace con vocación de pluralidad, de ser apartidista y de dar cabida a cuantas personas participen de los valores éticos, democráticos, humanistas, laicos y solidarios que inspiraron las dos experiencias republicanas de 1873 y 1931.

Diego Jiménez
Murcia, 15 enero de 2018

En la tarde del pasado jueves, en reunión celebrada por un grupo de personas en los locales del Txoko Pepe Carvalho, se decidió dar los pasos para la constitución de un Ateneo republicano en Murcia. 


Por las personas asistentes se acogió de forma unánime la necesidad de disponer de un espacio en el que llevar a cabo actividades inspiradas en los ideales que inspiraron las dos experiencias republicanas de 1873 y 1931. El Ateneo nace con la vocación de pluralidad y de dar cabida a cuantas personas participen, de manera apartidista, de los valores éticos, democráticos, humanistas, laicos y solidarios. Además, se incidió también en la necesidad de construir un relato dirigido a la sociedad murciana en el queden de manifiesto las ventajas y el beneficio social de un sistema republicano frente a una monarquía impuesta.

Se expuso que esta futura asociación, aun reclamándose heredera del legado de la primera y segunda repúblicas y de los principios que inspiraron la Institución Libre de Enseñanza, no puede perder de vista que sus actuaciones deben adecuarse a las necesidades sociales y políticas del siglo XXI. Por ello, el Ateneo ha de ser un espacio amable, atractivo para la juventud y otras capas sociales, pero sin desdeñar la necesidad de honrar la Memoria de aquellas generaciones que lucharon por sus ideales democráticos y sufrieron y murieron bajo la dictadura franquista.  

Para dar impulso a esta iniciativa, en la asamblea se crearon tres comisiones para la redacción de los objetivos y los Estatutos y la coordinación del Ateneo con otras entidades republicanas de la Región.

Por último, se aprobó iniciar los trámites legales para su constitución, y proceder a su presentación pública en cuanto sea posible

           

miércoles, 3 de enero de 2018

LO QUE EL MONARCA NO DIJO

http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2018/01/03/monarca-dijo/887068.html

"El discurso de la pasada Nochebuena no se deslizó por derroteros tan drásticos como los de su mensaje sobre Cataluña, pero fue más noticiable por lo que omitió que por lo que dijo»

03.01.2018 | 04:00

Diego Jiménez

Como era previsible, al día siguiente del discurso navideño de Felipe VI todos los medios de comunicación se prestaron a valorarlo sin un ápice de crítica a su contenido. Que las palabras del monarca expresan casi milimétricamente las posiciones del Gobierno del PP es algo tan real como que, pese a que por formación y edad permanece alejado de las ´aventuras´ pasadas de su padre, su figura no puede desvincularse de un pasado nada glorioso de la dinastía borbónica. Ese hecho, que analizaré sucintamente a continuación, y el origen mismo de esta monarquía restaurada a partir de la legislación franquista deslegitiman esta institución. Vayamos por partes.
La dinastía borbónica española se inaugura, como sabemos, con la Guerra de Sucesión, que durante catorce años ensangrentó el suelo patrio, hasta que la Paz de Utrecht (1713) colocó en el trono español a Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV, como Felipe V. Un siglo después, Fernando VII, a su llegada a España en 1814 tras su ´cautiverio´ francés, ordenó al general Laguía dirigirse a Madrid a detener a regentes y diputados de unas Cortes ya suspendidas. Posteriormente, tras la expedición de los Cien Mil Hijos de San Luis en 1823, dejó sin efecto de nuevo la legislación de Cádiz y ordenó ejecutar a opositores, como el general Torrijos. A su muerte, la primera guerra carlista ensangrentó de nuevo el suelo peninsular. Su heredera, Isabel II, fue totalmente refractaria al liberalismo y al parlamentarismo. Su apego constante a los moderados y su amparo de la corrupción (el marqués de Salamanca, su protegido, amasó una enorme fortuna especulando con el negocio del tendido ferroviario) llevó a su destronamiento y destierro en septiembre de 1868. De su hijo Alfonso XII poco se puede decir, pues murió muy joven tras diez años de reinado. Pero su descendiente, Alfonso XIII, el bisabuelo del monarca actual, sí dejó su ´huella´: inductor directo de la guerra de Marruecos (con aquella frase célebre en que alabó los ´cojones´ del general Silvestre, el responsable de la matanza de Annual en 1921) apoyó y sostuvo la dictadura de Primo de Rivera, el mismo que echó carpetazo sobre la Comisión que investigaba ese desastre de Annual (Informe Picasso). Alfonso XIII acabó como su abuela, saliendo del país. De Juan de Borbón, el conde de Barcelona, hay que decir que, aun sin poder acceder al reinado, se mantuvo cercano a las posiciones del franquismo. Su hijo Juan Carlos I, hipervalorado por los apologetas del régimen de la Transición, nombrado por el dictador su sucesor a título de rey en 1969 en virtud de la franquista Ley de Sucesión de 1947, amasó una notable fortuna personal, tuvo que abdicar por escándalos varios, y siempre nos queda la duda, más que razonable, de su papel en los aciagos acontecimiento del 23F de 1981.
Con estos precedentes, y en una España en la que la juventud empieza a cuestionarse con más decisión que sus progenitores la legitimidad de la institución monárquica, Felipe VI debería desprenderse del apego de sus predecesores a las élites económicas y a sus mentores, los gobiernos de turno. Nada de eso ha ocurrido. El discurso que le redactaron para evidenciar la deriva soberanista de Cataluña era todo menos una apelación a la concordia y la convivencia pacífica. El de la pasada Nochebuena no se deslizó por esos derroteros tan drásticos, pero fue más noticiable por lo que omitió que por lo que dijo. Aleccionado sin duda por las críticas de las organizaciones feministas en el discurso del año pasado, en el de éste sí hizo una leve alusión a la lacra de la violencia machista. Pero, por lo demás, nada destacable en el contenido que, de verdad, hiciera ver a los españoles y españolas que el jefe del Estado les representa y defiende. Unos pocos ejemplos.
Cuando en Cataluña aún no se han cerrado las heridas por los sucesos del 1 de octubre, y posteriores, el monarca pasó por alto los excesos represivos protagonizados por las fuerzas del orden aquel día y no hizo crítica alguna a quienes con el ´a por ellos´ exhibieron unas reacciones de odio impropias de una sociedad madura y tolerante. Como también omitió citar la aplicación de un artículo 155 que tiene visos de inconstitucionalidad evidentes, y la irregularidad de unas elecciones con miembros del Govern presos o huidos.
Cuando estos días están de plena actualidad las presiones de Montoro hacia los Ayuntamientos y las autonomías para el recorte de gastos sociales, no hizo alusión alguna a este austericidio, en contraste con el incremento en 8.000 millones del gasto militar.
Cuando hizo una apelación vaga y difusa a la juventud, se olvidó de citar su forzado éxodo fuera de nuestras fronteras, los salarios de miseria de los jóvenes de aquí, el recorte de becas, y un largo etcétera.
Cuando, en virtud de una legislación que les favorece, bancos y eléctricas anuncian beneficios multimillonarios en contraste con escandalosas subidas de los recibos de luz y gas, omitió citar que la pobreza (también la energética) mata.

Cuando aludió a la necesidad de construir entre todas y todos una España próspera, olvidó que, en estos años, el Gobierno del PP ha reducido a la mitad la recaudación del impuesto de sociedades de las grandes corporaciones, mientras que se mantienen salarios de miseria y se ponen en riesgo las pensiones futuras.
Cuando el lacerante paro, la fuga de capitales, el fraude fiscal, la economía sumergida, etc. debilitan la capacidad de recaudación del Estado, el monarca elude estos extremos.

Son sólo unos apuntes, pero que muestran que el actual jefe del Estado nos ofrece sólo la cara ´amable´ del sistema. Con su inhibición, Felipe VI se sitúa, como sus predecesores, al lado de las élites y del poder.

martes, 19 de diciembre de 2017

Atraco a las pensiones

http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2017/12/19/atraco-pensiones/883892.html



Hace unos días conmemorábamos el 39 aniversario de la Constitución de 1978, texto que en muchos de sus preceptos es hoy letra muerta. Como en el tema de las pensiones. Nuestra Carta Magna, en sus artículos 41 y 50, garantiza, respectivamente, el mantenimiento por el Estado del sistema de la Seguridad Social y el régimen de pensiones. En relación a éstas, para entender el debate abierto respecto de su viabilidad futura, lo primero que hay que aclarar es que el Pacto de Toledo estableció que las pensiones contributivas serían sostenidas mediante las cotizaciones sociales. Es claro colegir que, en ese caso, llegado un momento de crisis, la financiación de estas últimas se resentiría. Pese a ello, las agoreras previsiones que hablan de lo insostenible del modelo actual no tienen fundamento. Veamos.

El gasto en pensiones en 2017 fue un 3% más que en 2016, pero, según Eurostat, en relación al PIB en España, que fue de un 11,4% en 2012, había bajado al 10,4% en 2016, por debajo de trece países de la UE15. Sin embargo, no es menos cierto que la financiación del sistema se enfrenta a graves problemas difíciles de afrontar sin una reforma profunda, sobre todo de los ingresos.  Según Expansión, el gasto en pensiones ha ido incrementándose exponencialmente desde los 98.011 millones de euros en 2008, hasta los 135.448 millones en 2016. Pero también hay que decir que las reformas laborales del PSOE, en 2011, y del PP, en 2013, han ido mermando, en periodo de crisis, la recaudación del Estado, pues el empleo precario y los bajos salarios han hecho descender el montante de las cotizaciones. Por ello, para pagar las prestaciones de las y los pensionistas el Gobierno ha recurrido al Fondo de Reserva (la hucha de las pensiones). Además, cuando nadie compraba deuda española, esa hucha de esas pensiones supuestamente insostenibles acudió en auxilio del Estado. En seis años de mandato el Gobierno de Rajoy la ha vaciado prácticamente: después de las últimas extracciones apenas quedan 8.000 millones de los 66.000 millones iniciales; el dinero necesario para una sola paga extra más. Después, habrá que recurrir a pagar pensiones con la emisión de deuda pública. 

El Gobierno responsable de tal situación, para meter aún más miedo, nos repite una y otra vez que el modelo actual es insostenible. Lo que es una mentira evidente: la cuantía media de las pensiones, que en 2013 era de 1.041 euros, hoy es de 1.062. Además, hay otros hechos objetivos que los detractores del sistema público no tienen en cuenta. Así, cuando se relaciona el problema de las pensiones con la baja natalidad se omite que España no tiene un problema de jóvenes dispuestos a trabajar y sostener el sistema; el problema es que tienen que emigrar fuera de nuestras fronteras. Además, a la altura de 2050, el baby boom de los años 70 y 80 será ya historia pasada, y se notarán los efectos de la actual transición demográfica, de baja natalidad, que conducirá a menos personas perceptoras de pensiones. Tampoco se tiene en cuenta el previsible incremento de la productividad.

En ese contexto, el atraco directo a las pensiones del futuro tiene también que ver con algo que se fijó en la reforma de éstas en la Ley 23/2013, de 23 de diciembre 2013: el llamado factor de sostenibilidad. Dado que, como es sabido, la esperanza de vida tiende a aumentar, a partir de 2019 los derechos cotizados durante la etapa activa de los jubilados deberán repartirse durante un número mayor de años.  Según algunos expertos, será necesario esperar a la evolución definitiva de la esperanza de vida en 2019, pero se estima que en el primer año de aplicación, esta variable supondría un descuento en la pensión del 0,47%. Eso significa que un pensionista que se jubilara en 2018 y cobrara una pensión de 1.000 euros pasaría a cobrar 995,3 euros si lo hiciera en 2019. 

Está claro que el Sistema Público de Pensiones español necesita de una reforma que lo mejore a nivel de sostenibilidad presente y futura, para garantizar el derecho de todas y todos a unas prestaciones dignas, en el contexto actual de un sistema de reparto. Pero fuertes intereses privados presionan en sentido contrario, desacreditando ese sistema y pretendiendo garantizar sus cuotas de negocio con los planes privados de pensiones, tratando de convencernos de la bondad de un sistema mixto o de capitalización que, por lo que sabemos, no ha funcionado en los países en que se ha implantado. 

Ante esto nos podemos legítimamente plantear las siguientes cuestiones: 1. ¿Por qué no se aborda el tema de la recaudación mediante una política fiscal más redistributiva?. 2. ¿Por qué no se lucha contra el fraude y la evasión fiscal? 3. ¿Por qué no se eliminan los privilegios de los impuestos al Patrimonio? Porque, si el Estado ha usado la hucha de las pensiones para financiar otras actividades, ¿no es justo pedirle al Estado que financie ahora, vía impositiva, el déficit de la Seguridad Social?

El pasado miércoles tuvieron lugar en toda España concentraciones por la defensa del sistema público de pensiones y del gasto social (también en Murcia, ante San Esteban). Estoy totalmente de acuerdo con la tabla reivindicativa que se defendió en las mismas, a saber:
1.  Mantenimiento del actual sistema de reparto, con la inclusión de las pensiones en los PGE para hacer frente a los posibles déficits del sistema. Pensión mínima de 1.080 euros. 2. Revalorización automática con relación al IPC real.
3. Derogación del factor de sostenibilidad.
4. Recuperación económica de lo perdido por los pensionistas desde 2011.
 5. Jubilación a los 65 años, y sin penalización a los 40 años cotizados, recuperando el subsidio a los mayores de 52 años y la eliminación de la penalización que sufre la mujer en las pensiones, que alcanza el 37%, muy superior al 24% de la diferencia salarial entre hombres y mujeres. 

Diego Jiménez @didacMur